"Sin unos ideales éticos

"Sin unos ideales éticos, un periódico podrá ser divertido y tener éxito, pero no sólo perderá su espléndida posibilidad de ser un servicio público, sino que correrá el riesgo de convertirse en un verdadero peligro para la comunidad".
Joseph Pulitzer

viernes, 8 de abril de 2011

Algunos datos de la República Checa...

He vuelto de Praga con la sensación de que tenía el blog abandonado... Cuando lo he abierto he comprobado que no era tan sólo una sensación... ¡Es que lo tenía totalmente abandonado! Con esto del Twitter uno va contando todo lo que quiere contar en formato telegráfico y se olvida de esa página que en un momento creó con toda la ilusión del mundo para compartir inquietudes y también, por qué no decirlo, para seguir el ritmo que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos están imponiendo.

Yo, lo admito, era escéptica con el tema 'Twitter'. Pensaba que me robaría tiempo de otros quehaceres y que no me aportaría demasiadas cosas... Craso error el mío. Gracias a esta estupenda herramienta (porque eso es lo que es) he conseguido importantes fuentes informativas y consigo mantenerme al día de mucha información que posteriormente investigo, contrasto, profundizo en ella...

Pero volviendo al viaje de Praga. En la capital de la República Checa he pasado unos días estupendos conociendo datos interesantes sobre el país, como por ejemplo que su crecimiento ha sido en el último año del 2,2 por ciento por lo que, según nos informaban en la Embajada española, se podría decir que este país no está en crisis.

Allí, el sueldo medio es de 1.000 euros y si hablamos de precios, todo mucho más barato que en España. Por cierto que España es el quinto país inversor en la República Checa. En total, según el agregado comercial, hay 56 empresas españolas, muchas de ellas del sector de la construcción.

Son muchos más los datos que he podido recabar estos días y que una vez que les de forma os trasladaré a través de otro post. Ahora ando liada y os tengo que dejar. Bueno, ¡al menos he actualizado un poco el blog y ya mi conciencia se queda más tranquila!

sábado, 26 de marzo de 2011

Matices: A Irak en 2003 también se fue bajo Resolución de Naciones Unidas

Las comparaciones son odiosas, pero a veces no queda más remedio que hacerlas. Aquí os dejo el artículo que publiqué el pasado lunes en el diario digital 'Atenea. Seguridad y Defensa'. Hay cosas que deben ser matizadas. Creo que tras leer este breve análisis se comprenderán mejor algunas de ellas...

Los militares españoles que fueron a Irak en 2003 también lo hicieron bajo el paraguas de la ONU

La participación militar española en el conflicto libio hace que muchos estén comparando esta situación con la que se produjo en Irak en el año 2003. El ´no a la guerra´ ha vuelto a resurgir (con posturas a favor y en contra) y lo ha hecho con fuerza en redes sociales como Twitter. Las comparaciones entre ambos conflictos se suceden y es conveniente matizar algunos aspectos que están siendo objeto de controversia. Sobre todo para que no se estigmatice a unos militares que fueron a Irak a cumplir con su misión, avalada, y esto es lo que hay que dejar claro, por las Naciones Unidas.

Sin entrar a valorar las posiciones políticas que en 2003 y ahora en 2011 han decidido respaldar las intervenciones militares españolas en Irak, entonces, o en Libia, ahora, sí hay que incidir en la idea de que el Ejército español no participó en la denominada 2ª Guerra de Irak, sino que puso pie en territorio iraquí cuando ya había caído Bagdad, la capitán iraquí. Caída que supuso el fin teórico del conflicto bélico.

Hay que distinguir, por tanto, el apoyo político que el Gobierno español dio a Estados Unidos y a Reino Unido (la célebre foto de las Azores) para participar en una guerra que no contaba con el aval de Naciones Unidas, y la misión militar española que se llevó a cabo en el denominado país de los cedros. Bagdad cayó el 9 de abril de 2003 (la imagen simbólica fue el derrumbamiento de una estatua del dictador Sadam Husein en el centro de la capital), 20 días después de que se iniciase la intervención militar liderada por Estados Unidos. En esta parte del conflicto, la guerra propiamente dicha, no hubo participación española.

Los militares españoles pusieron pie en tierra en el puerto de Um Qsar el mismo día que cayó Bagdad. Y lo hicieron en virtud de la Resolución 1472 aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el día 28 de marzo. En ella se instaba a la comunidad internacional a que prestase asistencia humanitaria inmediata al pueblo iraquí, y eso fue lo que hicieron los militares españoles, prestar ayuda humanitaria, no sólo repartiendo alimentos y medicinas entre la población civil; también prestaron asistencia sanitaria en el hospital de campaña que se instaló en la localidad de Um Qsar para atender al personal iraquí que había resultado herido como consecuencia del enfrentamiento bélico.

El contingente español, bajo el mando del contraalmirante Juan Antonio Moreno Susanna, estaba integrado por 900 efectivos de la Armada y del Ejército de Tierra, estos últimos procedentes, en su mayor parte, del Escalón Médico Avanzado de Tierra (EMAT) Centro con sede en Madrid. Los militares llegaron a territorio iraquí a bordo del buque de asalto anfibio Galicia, que actuó como hospital de campaña bajo la dirección del entonces teniente coronel Manuel Guiote Linares, a la sazón jefe del EMAT-Centro. Junto al Galicia (que estuvo 72 días prestando ayuda humanitaria) también fueron a Irak el petrolero Marqués de la Ensenada y la fragata Reina Sofía.

Posteriormente se sucedieron otros contingentes españoles (bajo la denominación de brigadas Plus Ultra) cuya misión consistió en contribuir a la estabilización y a la reconstrucción de Irak tras la caída del régimen de Sadam Husein. Y finalmente el denominado CONAPRE (Contigente de Apoyo al Repliegue), que regresó a España a finales de mayo de 2004, cuando el ya presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ordenó la retirada de las tropas españolas de Irak.

sábado, 19 de marzo de 2011

Algunas claves de la resolución de la ONU sobre Libia

La Resolución 1973 adoptada el pasado jueves por Naciones Unidas salió adelante por la mínima. Eran necesarios, al menos, nueve votos favorables y que ninguno de los países con representación permanente en el Consejo de Seguridad (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) votase en contra. Son las reglas del juego para que una resolución basada en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas (acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión) pueda ver la luz. Es la regla de unanimidad de las grandes potencias.

Poco antes de la media noche del jueves (hora peninsular española) se procedió a la votación del documento, que contó con el visto bueno de 10 de los 15 estados miembros que actualmente tienen representación en el Consejo de Seguridad; China y Rusia (con poder de veto) se abstuvieron para no bloquear la decisión. Pero también optaron por la abstención (aunque su voto en contra no habría impedido que la resolución viese la luz) otros tres países: Alemania, Brasil e India.

¿Por qué se abstuvieron estos países? ¿Qué medidas están incluidas en la resolución? ¿Qué papel podría jugar cada país en la operación militar que hoy comienza a diseñarse en París? ¿Cuál será la contribución española? Se ofrecen, a continuación, algunas interpretaciones que podrían ayudar a responder a éstas y a otras cuestiones.

viernes, 18 de marzo de 2011

España pone a disposición de la OTAN medios navales y aéreos para intervenir en Libia

Aunque hasta el domingo no se celebrará la conferencia de generación de fuerzas de la OTAN, en la que cada país dirá qué medios pone a disposición de la Alianza para, en caso necesario, intervenir en Libia, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acaba de anunciar los medios que España pone a disposición de la organización: fuerzas navales y aéreas, y las bases españolas de Rota y Morón. Así lo acaba de hacer público Zapatero en la rueda de prensa que ha ofrecido junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, desde el Palacio de La Moncloa.